- Xabier Anduaga (San Sebastián, 1995), que debutó en el Real con apenas 21 años participando en la Gala de premiados del Concurso Internacional Tenor Viñas de 2016, vuelve ahora a su escenario con un concierto en el que interpretará algunas de las arias más populares del repertorio lírico.
- Actuará junto a la Orquesta Titular del Teatro Real, bajo la dirección de Julio García-Vico (Cádiz, 1992), quien debutó el pasado mes de marzo en el Real dirigiendo también en el concierto de finalistas del Concurso Internacional Tenor Viñas.
- El concierto será un viaje por la ópera italiana Donizetti, Bellini y Verdi y francesa Gounod, Bizet y Massenet, en el que la música orquestal tendrá también un papel relevante, con las oberturas de Norma, de Bellini, y de L’Arlesiénne, de Bizet, y la Pavane pour une infante défunte, de Ravel.
- Entre 2016 y 2026, mientras Xabier Anduaga se convertía en uno de los más importantes tenores de la actualidad, el público del Teatro Real pudo seguirlo en sus actuaciones en Viva la mamma!, de Donizetti (2021); Lakmé, de Delibes; La sonnambula (2022), de Bellini; Rigoletto (2023) y La traviata (2025), de Verdi; y aun en la ceremonia de entrega de los International Opera Awards del que fue ganador como cantante revelación en 2021 y en la Gala de Navidad el pasado año.
Xabier Anduaga, que con solo 31 años tiene ya una brillante carrera nacional e internacional, ofrecerá un concierto en el Teatro Real el próximo domingo, 4 de octubre, a las 19.30 horas, en el que cantará al amor a través de muy distintos personajes y situaciones dramatúrgicas, en una auténtica cartografía de las emociones amorosas del Romanticismo.
En la primera parte, arias de cuatro óperas de Donizetti reflejan estados anímicos y psicológicos que crecen en complejidad y contención. «Ah, mes amis, quel jour de fête!», de La fille du régiment, expresa la fogosidad y la alegría del amor juvenil: Tonio celebra su incorporación al regimiento y, con ello, la posibilidad de permanecer junto a Marie, con una aria juguetona y muy virtuosa, con sus célebres nueve dos sobreagudos.
Le sigue «Tombe degli avi miei», de Lucia di Lammermoor, cambiando drásticamente a un registro tenebroso y profundamente triste: en un aria de carácter elegíaco Edgardo, al lado de las tumbas de sus antepasados, lamenta, desolado, la insoportable ausencia de Lucia, que él cree muerta.
En «Spirto gentil», de La favorita, el sentimiento amoroso adquiere una dimensión espiritual y nostálgica: Fernando evoca a Leonora, asociada a la pureza y la redención, expresando la tensión entre el amor terrenal y el idealizado con la belleza y el aliento emocional del melodismo belcantista.
En «Una furtiva lagrima», de L’elisir d’amore, vuelve el ardor del enamoramiento juvenil, ahora en un registro más íntimo: Nemorino, al advertir una lágrima en los ojos de Adina, intuye con incontenible esperanza, que su amor pueda ser correspondido.
La primera parte concluye con «La donna è mobile», de Rigoletto, en la que el duque de Mantua canta la frivolidad del amor y la supuesta volubilidad femenina para dar alas al placer de la seducción.
Cuatro arias de óperas francesas conforman la segunda parte del concierto, en la que vuelve La fille du régiment.
En «Je crois entendre encore», de Les pêcheurs de perles, de Georges Bizet, Nadir recuerda la voz de Leïla con un deleite y ensoñación muy propios del romanticismo musical francés, con su cuidadosa y depurada orquestación.
Le sigue «L’amour! L’amour!... Ah! Lève-toi, soleil!», de Roméo et Juliette, de Charles Gounod, en la que el amor recupera su dimensión apasionada, exaltada y luminosa, a través de frases de amplio vuelo y una paleta instrumental de gran riqueza tímbrica.
En el regreso a La fille du régiment, con «Pour me rapprocher de Marie», Tonio ha madurado y confía en la fuerza de su amor para superar los obstáculos de su relación con Marie.
Finalmente, «Pourquoi me réveiller?», de Werther, de Jules Massenet, cierra el recorrido con uno de los temas más recurrentes del Romanticismo: el amor imposible. En la desolación de Werther late todavía un rayo de esperanza, creando una implosión dramática de grandísima intensidad.
Junto a Xabier Anduaga estará Julio García Vico, al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real, que interpretará tres piezas orquestales: las oberturas de Norma, de Vicenzo Bellini, y de L’Arlesiénne, de Georges Bizet y la Pavane pour une infante défunte, de Maurice Ravel.



